Cubo B. "Dúas mellor que unha". Tener dos orejas nos permite distinguir la procedencia de los sonidos, no solamente del lado izquierdo o derecho, sino también saber si el sonido viene de lejos o de cerca, de arriba o de abajo. En este módulo el visitante podrá probar unos cascos con dos tubos que se cruzan. Uno de los extremos de los tubos está cerca de las orejas, de modo que los sonidos que se generan a nuestra izquierda son percibidos a nuestra derecha y viceversa.
Cubo C. "O primeiro en falar". El hombre no habla desde sus orígenes. Es gracias a la evolución de la anatomía que consigue comenzar a articular sonidos y palabras. Tres maquetas de la sección del cuello del simio, australopithecus y el ser humano muestran esa evolución. Cada maqueta lleva un sistema electrónico que reproduce los sonidos que se pueden generar con cada tipo de cuello.
Cubo Y." Ondiñas veñen e van". ¿Seríamos capaces de dibujar una voz? En este módulo vemos una pantalla que lleva conectado un micrófono amplificado que permite al visitante ver la forma de onda de su voz. Se muestran como referencia a la frecuencia que dan distintas voces humanas (soprano, tenor, contralto, etc.).
"Silencio espacial". En un lugar sin oxígeno nuestra voz no podría ser escuchada, puesto que no podría viajar a través del aire. En el interior de una campana de vidrio el visitante puede ver un timbre de puerta que se acciona desde el exterior por medio de un pulsador. El espectador puede eliminar el aire del interior de una campana por medio de una bomba de vacío y comprobar como a medida que se produce el vacío el sonido va dejando de percibirse. |